2 de octubre de 2007

Pasear por Vila-real

Pasear por Vila-real últimamente paraece ser una tarea casi imposible, máxime cuando te ves en la obligación de ser acompañado en ese paseo por algún carrito de bebé o por una silla de ruedas de alguna persona con alguna minusvalía.
En fechas recientes la Corporación Municipal ha firmado un Acuerdo, Convenio, o como querais llamarlo, con la Asociación de Promotores, Constructores o como querais llamarlo. En ese Acuerdo que posteriormente ha derivado en una actualización de la ordenanza que regula este asunto, parece que las tasas por la utilización del suelo para realizar cualquier obra de una vivienda, finca de nueva construcción y demás, se ha abaratado el precio, por lo que los constructores veran beneficiados más aún si cabe sus ingresos en aquellas promociones de viviendas que realicen. Ahora bien, según parece ganaremos en seguridad, pues estos constructores se verán en la "obligación" de acotar una zona de seguridad de dos metros, zona que deberá estar completamente huérfana de cualquier material o herramientas. ¡Esto no se lo cree ni el más tonto! Para muestra un botón.
En primer lugar, aquellas obras que está realizando el propio Ayuntamiento no se toman las medidas mínimas exigibles. Si damos un paseo por la C/ Ausias March, a la altura de la Biblioteca Municipal nos encontramos la acera allí existente completamente anulada por unas vallas puestas por la empresa que realiza las obras de mejora de la misma biblioteca. Pues bien, cuando llegas a esa altura ya puedes cruzar de acera o de lo contrario deberás andar por el centro de la calzada. Han sido incapaces de facilitar una zona de paso debidamente acotada entre las vallas que delimitan la obra y la propia calzada. Pero claro, te queda la opción de que si paseas por la citada acera dirección Onda, al llegar a esa valla que te impide el paso, puedes realizar un giro a la izquierda para que así, bordeando la acequia y pasando por delante de la puerta principal de la bibilioteca, puedas seguir tu trayectoria por la C/ Torrehermosa, más concretamente por el Centro de Especialidades "Torrehermosa". Pero ¡Ah, amigo! llegas a la altura del referido centro y ¡Zas! Te vuelves a encontrar otras vallas que te impiden el paso ya que el centro en cuestión está siendo también remodelado. Y claro, o te vuelves otra vez sobre tus propios pasos para pasar por el paso de peatones existente en la C/ Torrehermosa con C/ Solades o tienes que bajarte a la calzada para cruzar a la otra acera.
Ya hemos dicho que esto simplemente es un pequeño ejemplo de lo que encontramos en nuestra ciudad cuando queremos dar un paseo, y además en lo que respecta a obras en edificios públicos. No quiero ni pensar en las obras y promociones privadas, esas que ahora se beneficiarán de la reducción de tasas por la utilización de la vía pública.
Señores y señoras, debemos hacer cumplir la legislación ya vigente. No queramos ser más "papistas" que el Papa. Legislación existe muchísima pero el problema es que no se cumple y lo que es más grave aún, no se hace cumplir. y si no ya me dirán ustedes quienes tienen la potestad o más bien la obligación de denunciar aquellas infraccines cometidas contra la famosa Ley del Tabaco que hace un par de años nos machacaron. No es que no se cumple sino que a raíz de la referida ley han ido surgiendo otras normas que van desarrollando ésta que a cual más ridícula. Como ejemplo el famoso botoncito para conectar la máquina expendedora de tabaco. Miren, déjense de monsergas y empiezan a hacer cumplir aquello que ya está regulado.
Sin ir más lejos, en lo que repecta a eta Ley del Tabaco, es como mínimo curioso. Un día, paseando con mi hija de dos años decidí tomarme un "cortadito" en una cafetería de la "zona centro" (un día ya hablaremos de esta zona) de mi ciudad y cuando me propongo entrar en la referida cafetería la dueña me indica que no podía acceder motivado a que era un local para fumadores y yo iba con una menor de edad ¡Excelente! Así debería ser. Pero ¡Ah! amigo, justo a unos quince metros había otra cafetería a la cual accedí y nadie me negó el acceso. Allí estaba yo con mi hija y justo en la mesa continua habían dos jóvenes fumando con tanta saña que aquello parecía un antro de aquellos de los años veinte (del siglo pasado) existentes en los EEUU. Claro, uno piensa, el local que me impidió el acceso ese día perdió un cliente a costa de otro local que no le dió la real gana de hacer cumplir la normativa. Pues así todo. Esto es España.
Otro tanto ocurre con la normativa aplicable a la Seguridad Vial, en lo que respecta a los carnets por puntos, pero esto lo dejamos para otro día, que ya empieza a salirme humo de la cabeza.

Saludos.

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